Residencia sin objetivo es turismo subvencionado

Vamos a llamar a las cosas por su nombre.

Una residencia artística no es un “paréntesis para inspirarte”.

Es un contrato de tiempo.

Y el tiempo, en tu carrera, es el recurso más caro: no se recupera, no se negocia, no se imprime otra vez.

Si una residencia te da taller, contexto, red o foco… bien.

Si solo te da fotos bonitas, cenas eternas y el subidón de “estar en un sitio”, te ha salido carísima.

No por el dinero: por el coste de oportunidad.

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