Deja de hacerlo todo perfecto

El bloqueo creativo casi nunca es falta de ideas.
Es exceso de control.
Esa manía de querer que cada decisión sea “la buena”, de vigilar la obra como si fuera un niño en un balcón.
Y entonces pasa lo inevitable: la pieza se queda correcta… y muerta.
La libertad no llega cuando eliminas el azar; llega cuando diseñas un sistema para que el azar trabaje a tu favor.
No es “dejarlo al aire”.
Es construir un método donde el error sea material, no vergüenza.

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