¿Cuántas veces has compartido una obra en la que pusiste tiempo, intención y verdad… y aun así casi nadie reaccionó?
Unos pocos likes, ningún comentario relevante, ningún mensaje, ninguna conversación real. Y entonces aparece una duda peligrosa: quizá lo que hago no interesa.Pero tal vez...
¿Cuántas veces has compartido una obra en la que pusiste tiempo, intención y verdad… y aun así casi nadie reaccionó?
Unos pocos likes, ningún comentario relevante, ningún mensaje, ninguna conversación real. Y entonces aparece una duda peligrosa: quizá lo que hago no interesa.
Pero tal vez el problema no sea la obra. Tal vez el problema sea la entrada: la primera frase, el asunto del email, el texto que acompaña la publicación o la forma en la que presentas tu proyecto. Porque antes de que alguien pueda conectar con la profundidad de tu trabajo, tiene que ocurrir algo más básico: tiene que detenerse a mirar.